FILOSOFIA DEL BUEN CRIADOR
Berkano
FILOSOFIA DEL BUEN CRIADOR
Introducción
Criador vs. Granjero de Animales: El Arte y la Ética de la Cría Felina
1. Introducción: Más Allá de la Producción de Animales
En el mundo de la cría de animales, existen dos caminos que, aunque a primera vista puedan parecer similares, se bifurcan desde una profunda raíz ideológica. Por un lado, está el criador ético; por otro, el "granjero de animales". La diferencia no reside únicamente en las acciones cotidianas, sino en la filosofía que las impulsa. Como afirma un texto fundamental sobre la cría: "La ideología lo es todo, es la gran diferencia entre criadores".
Este documento tiene como propósito explorar la filosofía, el sacrificio y el compromiso con la preservación que definen a un verdadero criador ético. Está dirigido a aquellos que aspiran a entrar en este mundo, no como un simple oficio, sino como una vocación de custodia. Para comprender esta distinción, debemos empezar por su pilar central: la base filosófica que guía cada decisión.
2. El Pilar Fundamental: La Base Filosófica
¿Qué es la Ideología del Criador?
La filosofía de un criador ético se fundamenta en un principio inquebrantable: estar al servicio de la raza, y no al revés. Esta perspectiva transforma la cría de un negocio a un acto de conservación. La mentalidad correcta es criar como si cada animal fuera "el preciado lince ibérico", donde los criterios de preservación y mejora de la raza prevalecen sobre cualquier motivación económica. Es un compromiso con el futuro de la raza, no con la rentabilidad del presente.
El Contraste: La Mentalidad del Granjero
La ausencia de esta filosofía crea una brecha insalvable entre el criador y el granjero de animales, como se resume en la siguiente tabla:
El "Porqué" de la Filosofía
La consecuencia de carecer de una ideología es inevitable y devastadora. Sin una base filosófica, las leyes del mercado suplantan a la ideología felinófila, y la cría pierde su propósito para convertirse en una simple industria. Se transforma en:
...una fábrica en busca de un producto... donde nada se tira y todo tiene un precio.
En este modelo, los animales dejan de ser individuos que portan un legado genético para convertirse en mercancía. Es esta degradación del propósito lo que el criador ético se esfuerza por evitar a toda costa. Esta filosofía no es un mero ideal; se manifiesta en un conjunto de prácticas rigurosas y sacrificios personales que definen el oficio del criador.
3. El Oficio del Criador: Planificación, Sacrificio y Control
Un Programa Dinámico, No Improvisado
Un programa de cría ético no es una serie de cruces improvisados, sino un plan meticulosamente diseñado a partir del estándar de la raza. Esta planificación creativa es esencial, pues asegura que las decisiones no se basan en el gusto personal, sino en una interpretación informada del ideal de la raza. El programa resultante es dinámico, no estático, y se desarrolla a lo largo de años y generaciones con objetivos claros tanto inmediatos como a medio y largo plazo. La improvisación no es la norma, sino "el último recurso en el camino", una herramienta para sortear obstáculos imprevistos dentro de una estrategia bien definida.
El Principio de "Menos es Más"
Un criador ético comprende que la excelencia no proviene de la cantidad, sino de la calidad y el control. Por ello, busca mantener el "mínimo número de individuos posible" por varias razones fundamentales:
Disponibilidad Personal: Se debe considerar de manera realista el espacio, la economía y la ayuda disponible. Superar estos límites es el primer paso hacia la acumulación y el descontrol.
Eficiencia Genética: Cada gato debe funcionar como parte de un "mecanismo de relojería suizo", donde cada individuo complementa a los demás. No se trata de tener muchas piezas, sino las piezas correctas que encajan a la perfección.
Control Esencial: Evitar la acumulación de gatos es "algo esencial". Esto implica la difícil pero necesaria decisión de esterilizar y buscar hogares responsables para los ejemplares que se retiran del programa de cría, garantizando su bienestar y manteniendo el programa enfocado.
Este control riguroso no es solo una cuestión logística; es el fundamento que permite al criador aplicar un enfoque de selección basado en la excelencia, no en la simple eliminación de defectos.
El Sacrificio como Sello de Independencia
La cría ética no es un camino hacia la riqueza; es una vocación que se sostiene sobre el pilar del sacrificio personal. Esta vocación se sostiene sobre una base de autosuficiencia inquebrantable, pues la cría ética "se paga con el dinero de cada uno, con la dedicación de cada uno y con el trabajo vocacional de cada uno".
Este autosostenimiento no es una carga, sino la fuente de la mayor virtud del criador: la independencia. Le otorga la "independencia y la libertad" para tomar decisiones basadas únicamente en el bienestar de la raza y su estándar, liberándolo de las presiones del mercado, las modas pasajeras o la necesidad de vender a cualquier costo. Esta disciplina no es un fin en sí misma, sino el medio para alcanzar el verdadero objetivo: la búsqueda de la excelencia en cada generación.
4. La Filosofía en Acción: La Búsqueda de la Excelencia
Sumar Virtudes, No Sólo Restar Defectos
La mentalidad de un criador ético se refleja en cómo evalúa a un animal. Existen dos enfoques, uno que conduce a la mediocridad y otro que aspira a la excelencia:
El Método de la Resta (Mediocridad): Este enfoque consiste en rechazar a los gatos basándose únicamente en sus defectos. Es un camino fácil y rápido, pero es "el camino más rápido hacia la mediocridad", ya que se enfoca en evitar lo malo en lugar de promover lo bueno.
El Método de la Suma (Excelencia): Este es el enfoque del verdadero criador. Se centra en "enfatizar las cualidades sobre los posibles defectos". Busca sumar virtudes, construir sobre las fortalezas y trabajar con un animal por lo que aporta, no por lo que le falta. Este camino es más difícil, pero es el único que conduce a la excelencia.




