Síndrome urológico felino (FUS)
Los signos relacionados al tracto urinario bajo en felinos indoor se han descrito en la literatura por al menos 80 años. Los términos síndrome urológico felino (FUS en inglés) y enfermedad del tracto urinario bajo felino (FLUTD en inglés) se han usado para describir una agrupación de signos clínicos vistos en gatos con desordenes urológicos, pero no identifican una etiología.
Los signos clínicos descritos son estranguria, disuria, hematuria, poliaquiuria (paso frecuente de pequeñas cantidades de orina) y periuria (micción en lugares inapropiados). Las causas de un FLUTD pueden ser muchas, como por ejemplo una cistitis intersticial o idiopática, urolitiasis, infecciones urinarias bacterianas, malformaciones anatómicas, neoplasias, desordenes conductuales y problemas neurológicos. Independiente de la etiología de base, los signos clínicos son similares.
La uropatía obstructiva y no obstructiva son conceptos amplios que también se pueden usar para clasificar un FLUTD. Las enfermedades del tracto urinario bajo se hacen más aparentes hoy en día, debido a que es más común ver gatos indoor y hogares donde conviven muchos gatos.
En la actualidad, la eliminación inadecuada resulta en el abandono de alrededor de 4 millones de gatos al año, debido a que ese comportamiento es inaceptable para los dueños.
La prevalencia estimada de FLUTD en la práctica primaria en los Estados Unidos es de aproximadamente el 1,5 % y la causa más común de consulta es la cistitis intersticial/idiopática felina (CIF).
Fisiopatología
En humanos se han visto dos formas de cistitis intersticial, la forma común no ulcerativa y la forma no común ulcerativa. La mayoría de los gatos con CIF presentan signos compatibles con la forma no ulcerativa; sin embargo, se han visto úlceras en un gato. Anormalidades múltiples de vejiga, del sistema nervioso central y del eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal pueden derivar en manifestaciones clínicas de CIF.
El urotelio normal de la vejiga se encuentra recubierto por unos glicosaminoglicanos (GAG) específicos llamados GP-51. Sus funciones serán inhibir la adherencia bacteriana y proteger al urotelio frente a los componentes de la orina.
Las personas y animales con cistitis intersticial excretan cantidades urinarias bajas de GAGs y GP-51. Si la capa de GAGs o el urotelio se encuentran comprometidas, los componentes de la orina pueden contactarse con los nervios sensibles y producir una inflamación neurogénica de la vejiga.
Imagen de vejiga normal con urotelio intacto y capa de CAGs. El urotelio y los GAGs actúan como una barrera natural que protege las capas más internas y los nervios sensibles de las noxas urinarias (Hostutler et al).
Esquema de la vejiga de gatos afectados con CIF, que muestra la pérdida de la integridad de la capa de GAGs. (Hostutler y otros)
La inervación sensitiva de la vejiga está dada por el nervio pélvico e hipogástrico y sus conexiones en el segmento espinal sacro y lumbar. Las neuronas sensitivas en la vejiga están localizadas en la submucosa y se componen principalmente por fibras no mielinizadas (fibras C); una vez que estas fibras son estimuladas, los potenciales de acción se transmiten al segmento espinal y se perciben como dolor pélvico.
Además de los cambios en la capa de GAGs y urotelio, se ha visto que la mayoría de las manifestaciones clínicas se encuentran íntimamente relacionadas con cambios neuroquímicos del cerebro. El locus coeruleus (LC) y el núcleo paraventricular (NPV) están involucrados en la patogénesis del CIF. El LC es responsable de la estimulación excitatoria de la vejiga y es activado cuando hay distención vesical. Estas áreas, LC y NPV, en gatos con CIF sintetizan mayor cantidad de catecolaminas, ya que tienen mayor actividad de la enzima tirosina hidroxilasa (TH). Los animales afectados también tienen un aumento en la concentración de catecolaminas circulantes en reposo y durante situaciones de estrés.
Por otro lado, una activación crónica del sistema de respuesta al estrés puede aumentar la actividad de la TH en el LC. El aumento del flujo noradrenérgico puede alterar la permeabilidad del urotelio, aumentando la actividad de las fibras C y activando también los mecanismos locales de inflamación neurogénica.
Además de transmitirse la sensación de dolor al cerebro, se libera sustancia P (SP) en los axones locales, un neurotransmisor que resulta ser un potenciador local de la inflamación.
La SP liberada localmente resulta en un aumento de la permeabilidad vascular por la acción directa en las paredes de los vasos sanguíneos ya través de los mediadores de la inflamación liberados por la misma SP; como la histamina desde los mastocitos, los que serían los responsables de las petequias en la submucosa (glomerulaciones) observadas a la cistoscopia.
Los receptores de la SP también están presentes en el músculo liso, provocando la contracción cuando son estimulados. Otro factor probablemente involucrado en la inflamación neurogénica crónica de la vejiga es una liberación local y sistémica de factor de crecimiento nervioso (aún no se ha demostrado).
Los receptores adrenérgicos α2 también jugarían un papel en el desarrollo de la CIF en gatos. Centralmente, los receptores adrenérgicos α2 se encuentran en el LC y en la médula espinal, donde inhiben la liberación de catecolaminas y el reflejo del dolor hacia el cerebro, respectivamente.
Periféricamente, los receptores adrenérgicos α2 se encuentran en la mucosa, donde regularían el flujo sanguíneo. En los gatos con CIF hay una desensibilización de los receptores adrenérgicos α2 centrales como resultado de una estimulación crónica y un aumento de liberación de noradrenalina en la vejiga, que puede resultar en un aumento de la respuesta inflamatoria.
Los gatos con CIF tienen una menor respuesta de receptores adrenérgicos α2.
En relación al eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (EHPA), los gatos con CIF han mostrado tener una mayor concentración del factor liberador de corticotropinas (FLC) desde el hipotálamo y de ACTH desde la pituitaria anterior y una menor respuesta a la estimulación corticotropica exógena durante los periodos de estrés en gatos con CIF.

En conclusión, la Cistitis Idiopática Felina resultaría de una sobrerreacción del sistema nervioso simpático con una activación subóptima del eje hipotálamo-pituitaria-adrenal frente al estrés…
La patofisiología de la CIF envuelve interacciones complejas entre diferentes sistemas. Las anormalidades no solo se encuentran en la vejiga, sino que también en el sistema nervioso, endocrino y cardiovascular. La forma en que estos sistemas se comunican y manifiestan CIF en algunos gatos y no en otros es aún tema de estudio.
Diagnóstico
El diagnóstico de cistitis intersticial en humanos y gatos requiere de la identificación por cistoscopia de hemorragias petequiales en submucosa llamadas glomerulaciones; este criterio diagnóstico no es específico y se encuentra bajo debate. A medida que se vaya entendiendo más este síndrome en gatos, el nombre de idiopático o intersticial va a ser suplantado por un diagnóstico más específico.
La cistitis idiopática es el diagnóstico más común en gatos con signos de tracto urinario bajo. El término de cistitis idiopática se usa si todas las pruebas diagnósticas descartan la presencia de otra enfermedad.
La cistitis idiopática afecta a machos y hembras por igual. Sin embargo, se ha visto que hembras y machos castrados tienen mayor riesgo. Un gato afectado tipo es un gato de 1 a 10 años de edad (mayor riesgo entre los 2 a 6 años de edad), que vive casi o todo el día dentro de la casa con contacto humano; usa caja de arena para orinar y defecar y come un alimento seco.
La obesidad muchas veces se encuentra asociada al cuadro. Los dueños a veces notan que los gatos afectados están más nerviosos, temerosos o agresivos y sobrereaccionan a su entorno en comparación a gatos sanos. Los gatos outdoor también pueden verse afectados, sobre todo cuando la densidad de gatos fuera de la casa es alta.
No hay signos específicos de CIF, pero la mayoría de las veces, los dueños relatan la existencia de periuria. Muchas veces estos gatos son tratados por problemas conductuales de micción inapropiada, el cual es uno de los diagnósticos diferenciales. Los gatos pueden solo exhibir periuria o también signos de poliaquiuria, estranguria y hematuria. A la palpación abdominal se evidencia dolor pélvico y engrosamiento de pared vesical en algunos casos.
En algunos casos de cistitis aguda, la vejiga se encuentra pequeña. El resto del examen clínico en general es normal.
El curso de los signos clínicos también puede ayudar al diagnóstico; las presentaciones iniciales de CIF generalmente se resuelven dentro de 7 días con o sin tratamiento, a diferencia de otras patologías como urolitiasis e infecciones bacterianas del tracto urinario, que generalmente resultan en signos clínicos que se presentan por un período más largo y son progresivos en severidad.
Los resultados de las radiografías y un análisis generalmente son inespecíficos. El urinanálisis y evaluación de sedimento se debe realizar si hay recurrencia de signos clínicos, evidencia de falla crónica renal o previa a una cateterización urinaria o si hay una uretrostomía perineal.
El análisis de orina puede identificar hematuria y proteinuria. La gravedad de ellas puede variar sustancialmente con los días o el curso de la enfermedad. La ausencia de hematuria no excluye el diagnóstico de CIF. La presencia de cristaluria puede no tener importancia clínica en gatos sin piedras o tapones uretrales, debido a que los cristales no dañan el endotelio urinario normal.
La orina que se ha refrigerado o guardado por horas generalmente contiene cristales en el sedimento urinario, y este fenómeno es exagerado cuando la orina está muy concentrada.
Sedimento urinario de un gato con CIF. Se evidencia la presencia de células rojas y escasas células blancas. La presencia de cristaluria no indica que sea la causa de los signos clínicos. Un urotelio normal no debe verse afectado por la presencia de cristales (Hostutler et al).
Muchas veces el laboratorio reporta la presencia de bacterias, cuando en realidad no están presentes.
Este problema es común en gatos y es causado principalmente por el material particulado, como pequeños cristales, desechos celulares y gotitas lipídicas que exhiben movimiento browniano y pueden confundirse con bacterias.
En el sedimento se pueden encontrar una pequeña cantidad de células blancas. Una orina diluida con piuria o piuria significativa (>5 células blancas por campo) independiente de la gravedad específica de la orina requiere de cultivo urinario y antibiograma de orina recolectado por cistocentesis.
Los resultados de los cultivos de orina en gatos con CIF son negativos. La densidad urinaria debe ser mayor a 1025 en gatos que comen alimento enlatado y mayor a 1035 con alimento seco. El uranálisis no es específico en ningún caso de FLUTD.
Generalmente, los signos clínicos se resuelven dentro de los 7 días. Si los signos clínicos persisten o recurren repetidamente, se deben realizar procedimientos de diagnóstico como imágenes y/o uro endoscopía y referirse a un internista o un etólogo.
Las radiografías abdominales simples que incluyen la uretra pélvica y peniana pueden ser útiles en la identificación de cálculos radiopacos (estruvita, oxalato) mayores a 3 mm de diámetro.
Las radiografías contrastadas, incluyendo la cistografía, uretrografía y uretrocistografía, están indicadas en gatos con signos clínicos recurrentes o signos clínicos persistentes. La cistografía contrastada generalmente sale normal en la CIF, pero la técnica puede ser de ayuda para descartar pequeños cálculos, cálculos radiolúcidos, divertículos uracales o neoplasias, como también puede determinar el grosor de las paredes vesicales.
Ocasionalmente, el medio de contraste puede verse permeando a través de las paredes vesicales en cistitis severas. La evaluación con contraste de la uretra generalmente es normal, pero puede ser de ayuda en el diagnóstico de constricciones uretrales en machos y cálculos en uretra.
Generalmente, estos procedimientos se hacen simultáneamente como una uretrocistografía de contraste en machos, maximizando así la información obtenida en un procedimiento.
La ultrasonografía abdominal es útil para evaluar la vejiga, pero no sirve para evaluar la uretra completa. La ecografía abdominal puede detectar pequeños cálculos, cálculos radiolúcidos y masas vesicales como pólipos y neoplasias y evaluar el grosor de las paredes vesicales si la vejiga está suficientemente distendida.
La uro endoscopia es una herramienta valiosa en la evaluación de gatos que tienen signos recurrentes o persistentes asociados al tracto urinario bajo. La uro endoscopía permite la visualización de la mucosa uretral y vesical, la detección de pequeños cálculos no vistos en la ecografía abdominal, la evaluación de remanentes uracales y la visualización directa de masas que pueden estar presentes.
La uro endoscopía se hace en hembras con cistoscopios pediátricos rígidos, los cuales proveen mejor detalle y manipulación que el ureteroscopio de fibra óptica flexible que se usa en machos. El cistoscopio rígido puede usarse en machos que tengan una uretrostomía perineal y permite a los clínicos obtener biopsias.
El diagnóstico de CIF se hace luego de que los test diagnósticos de rutina, incluidos urianálisis, cultivo y antibiograma, radiografías simples y de contraste y ultrasonografía, no lograrán encontrar una etiología. Si se hace una uro endoscopía y se ven hemorragias petequiales en la submucosa (ej. glomerulaciones), se puede hacer un diagnóstico de CIF.
Los hallazgos histológicos vistos en vejigas de gatos afectados por CIF son típicos, pero no patognomónicos y son inespecíficos. Estos pueden incluir un urotelio sano o dañado, con edema en submucosa, dilatación de vasos sanguíneos de la submucosa con neutrofilos marginados, hemorragias en submucosa y, a veces, incremento de la densidad de los mastocitos.
Aparentemente no hay relación entre los cambios histológicos, los cambios a la cistoscopia y los signos clínicos. A la microscopia electrónica, sin embargo, se han visto áreas donde falta urotelio y donde hay distorsión de las uniones de tipo Gap, lo que apoya el papel de la potencial inflamación neurogénica local mediada por la SP y el aumento de la permeabilidad vesical en gatos con CIF.
En general, siempre se habla de cistitis idiopática felina debido a que pocos gatos van a cistoscopia porque la mayoría no lo necesita.
Tratamiento
La naturaleza intermitente de la cistitis idiopática en gatos ha dificultado la determinación de qué tratamiento es el más efectivo.
El objetivo del tratamiento es disminuir la severidad y la duración de los signos clínicos durante un episodio agudo (intra episodio), aumentar el intervalo entre episodios en los pacientes con CIF recurrentes (interepisódicos) y disminuir la severidad de los signos en aquellos con CIF persistente. Basados en la fisiopatología antes descrita, es crucial reducir el impulso del sistema nervioso simpático, ya que el flujo adrenérgico aparece como el potenciador de los signos clínicos por diversos mecanismos.
Basándose en la premisa de que los gatos con CIF son "sensibles al ambiente", uno de los importantes objetivos de la terapia es identificar y ojalá modificar el "gatillador" (dieta, agua, vida interior con humanos, ambiente subóptimo, estrés, inactividad).
Ya que la percepción del dolor puede aumentar el flujo noradrenérgico, es importante considerar tratamientos que provengan de analgesia. Quebrar el círculo de inflamación-dolor es un paso importante en el manejo de algunos gatos con cistitis idiopática crónica. La analgesia sistémica parece ser más importante que la analgesia local dentro de la vejiga.
El tratamiento del CIF incluye enriquecimiento del medio ambiente, alteraciones dietéticas, feromonas e intervenciones farmacológicas en casos refractarios.
En el tratamiento de la CIF, se debe advertir a los dueños que su gato o gata tiene una enfermedad de causa desconocida, a la cual no se le conoce cura y que el propósito de la terapia es disminuir la severidad y recurrencia de los episodios. El manejo satisfactorio de los gatos afectados requiere de dedicación y de entendimiento por parte de los dueños y de un veterinario igual de dedicado.
Modificaciones ambientales y de las cajas de arena.
El enriquecimiento y modificación del medio ambiente puede disminuir el estrés, disminuyendo la severidad y recurrencia de los episodios de CIF. Los cambios ambientales generalmente se usan como tratamiento inicial antes de tomar otras acciones y muchas veces es lo único que se necesita. Las modificaciones al medio ambiente incluyen cambios del hábitat y manejo de las cajas de arena.
Para que la caja de arena sea atractiva para el gato, debe ser considerada como su "palacio plástico". Las cajas de arena del gato con CIF deben limpiarse de forma frecuente.
La mayoría de los gatos prefieren arena sin perfume y que no se agrume. También se pueden ofrecer una variedad de arenas en cajas separadas. Las cajas deben vaciarse completamente y limpiarse semanalmente para evitar la acumulación de olores como el de amonio.
Éstos deben acomodarse en un área donde no entren otras mascotas y niños, que sea de poco tránsito y lejos de lugares ruidosos. El número de cajas de arena también es importante; la regla "1+1" dice que debe haber una caja de arena más en la casa por número de gatos. Quizás igual de importante al manejo de las cajas es la limpieza adecuada de áreas donde hay micción inadecuada.
La limpieza inadecuada puede atraer a los gatos afectados hacia ese lugar y no a la caja de arena a pesar de su buen manejo.
El ambiente debe diseñarse para estimular la actividad lúdica del gato, ofreciendo al gato la oportunidad de trepar, arañar, esconderse y descansar sin ser molestado. Estas actividades pueden proveerse con pasarelas, árboles para trepar, ventanas y tiendas.
Para simular el comportamiento natural de caza se pueden usar punteros láser, esconder comida alrededor de la casa, proporcionar una variedad de juguetes y usar contenedores o juguetes que liberen alimento de forma intermitente durante el juego.
La interacción de los gatos afectados con los dueños también puede disminuir el estrés, a menos que el dueño sea una causa del estrés. Algunos gatos disfrutan ser "mascotas" y que los cepillen y mimen, mientras que otros disfrutan la interacción de juego con el dueño.
Los gatos especialmente sensibles perciben cualquier cambio en la rutina. Horarios de alimentación, horarios de trabajo de los dueños, adición o remoción de personas o mascotas al hogar y las emociones de los dueños también los pueden estresar. Por lo tanto, los cambios en el medio ambiente de un gato sensible deben ser mínimos.
Un enriquecimiento del ambiente satisfactorio puede obviar el uso de drogas en muchos casos. Se ha visto que aproximadamente el 80% de los gatos con CIF recurrentes tienen reducción clínica de los signos durante los años siguientes al enriquecimiento del medio ambiente.
Manejo de la dieta y del agua
Tanto en publicaciones de comportamiento animal como de etología se sugiere que los gatos prefieren comer de forma individual, en un lugar tranquilo, donde no puedan ser molestados por otros animales o donde no haya movimientos o ruidos inesperados.
Las modificaciones al ambiente se deben extender también a la forma en la que se proporciona el agua y la comida al gato. Para asegurar una toma de agua adecuada, se deben determinar las preferencias del gato por la profundidad del agua y el tipo de plato. El tipo de comida también debe ser evaluado.
Los gatos afectados deben ser alimentados con alimento húmedo exclusivamente, si es que el gato lo tolera. Algunos gatos acostumbrados al alimento seco pueden rehusar el alimento húmedo, sin embargo, si se pretende un cambio de dieta, el nuevo alimento debe darse al costado del actual en un plato separado. Al igual que con las cajas de arena, los platos de la comida y el agua deben limpiarse con un detergente suave regular.
La regla del "1+1" usada para las cajas de arena puede aplicarse también para el caso de los platos de comida y agua, especialmente en casas de muchos gatos. Esta práctica disminuye la competencia por comida y agua, disminuyendo el estrés, que puede exacerbar un CIF.
Las modificaciones dietéticas deben aplicarse a animales durante su primer o segundo episodio de CIF. Los intentos de acidificar la orina y minimizar la cristaluria de estruvita generalmente están equivocados. No hay evidencia de que la cristaluria de estruvita dañe el urotelio normal o empeore la cistitis existente. Quizás lo más importante es mantener la constancia, consistencia y composición de la dieta con la que se está alimentando:
- La constancia se refiere a minimizar los cambios en el alimento que se está usando. Si se aconseja hacer cambios en la dieta, se debe hacer que el gato elija cambiar al nuevo alimento. Por ejemplo, si el cambio se hace de comida seca a húmeda, ambas dietas deben estar disponibles a la hora de la alimentación. Si el gato elige el alimento húmedo, el alimento seco se puede quitar lentamente.
- La consistencia se refiere al contenido de agua del alimento. Los animales alimentados con dietas secas tienen un 39% más de recurrencia que gatos alimentados con similares fórmulas enlatadas de uso veterinario, ya que éstas aumentan la cantidad de agua que el animal está consumiendo, y como resultado, la concentración de las posibles noxas en orina es menor.
- Además, algunos gatos con CIF presentan orinas extremadamente concentradas basado en la gravedad especifica (1060 -1080), especialmente si comen exclusivamente formulas comerciales de alimento seco. Haciendo la transición a una comida enlatada con mayor porcentaje de agua o adicionando agua al alimento seco o semi húmedo, puede ser el tratamiento único más potente recomendado para prevenir la recurrencia de los signos de CIF.
- El adicionar agua a los sobres de comida semi húmeda forma un jugo que muchos gatos consumen luego de comerse la porción solida. El beneficio de la fórmula de alimento enlatado sería que resulte en una disminución substancial de la gravedad específica urinaria comparada con el alimento seco. La densidad urinaria deseada debe ser de 1030 o menos para lograr disminuir la recurrencia de los signos clínicos. Es difícil o imposible llegar a esta baja densidad en gatos que continúan consumiendo mayoritariamente alimento seco. Incluso si no se logra la densidad específica deseada, cualquier disminución es de ayuda
- La composición del alimento se refiere al contenido nutritivo del alimento. Usar ciertas dietas puede resultar en excreción de sustancias nocivas en la orina. Aumentos del ácido úrico pueden activar las fibras nerviosas sensoriales en el urotelio.
La dieta óptima para gatos con CIF aun no se ha determinado y no hay dietas comerciales disponibles que estén diseñadas especialmente para el tratamiento de este cuadro.

Feromonas
Las feromonas son ácidos grasos que producen cambios en el sistema límbico e hipotalámico del gato, alterando su estado emocional mediante mecanismos de acción desconocidos. Recientemente, se ha desarrollado una feromona felina (Feliway®; Abbott Laboratories) para disminuir el comportamiento ansioso de los gatos, incluyendo el marcaje con orina y el arañazo destructivo.
Este producto también puede tener beneficios saludables para los gatos con CIF. El uso del Feliway puede ser justificado en gatos con CIF para reducir el impacto del sistema nervioso simpático activado en el proceso de enfermedad. La feromona felina generalmente se usa en combinación con el enriquecimiento del medio ambiente para disminuir el estrés.

Terapia medicamentosa
La terapia medicamentosa estaría indicada si el enriquecimiento del medio ambiente, cambio de dieta, aumento de toma de agua y el uso de feromona no controlan los signos clínicos. La resolución de los signos clínicos ocurre dentro de la 1o semana en aproximadamente 85% de los casos; generalmente ocurre sin tratamiento. La tasa de recurrencia de los signos clínicos es alta en los 6 a 12 meses siguientes con (o sin) el tratamiento convencional. Si los signos clínicos duran más de 7 días, ya se sobrepasó el punto de resolución espontánea y es el momento de recomendaciones más específicas.
El uso de drogas a largo plazo se reserva para los casos más severos que tienen signos clínicos persistentes o aquellos que tienen múltiples episodios de CIF. Los gatos que están sufriendo un episodio agudo o "recaídas" generalmente se tratan con analgésicos sistémicos. Drogas antiinflamatorias no esteroidales, como el carprofeno y el ketoprofeno; también se puede usar Piroxicam a largo plazo, pero no hay estudios sobre ello; analgésicos potentes como los opioides, incluyendo el butorfanol (0.2 a 0.4 mg/kg, PO o SC, cada 8 o 12 horas por varios días), buprenorfina (PO, 5 a 20 mg/kg, BID o QID por 3 a 5 días) y fentanilo, serían beneficiosos en el alivio del dolor a corto plazo. Como tranquilizador, algunos profesionales utilizan la acepromacina. Un artículo relata que en machos se puede usar un α-antagonista: fenoxibenzamina o prazosina. El mejor régimen de analgesia para el dolor vesical (viseral) aun no se ha determinado.
Los antidepresivos/analgésicos tricíclicos pueden disminuir los signos clínicos en algunos gatos con CIF recurrentes. La amitriptilina (Elavil®) tendría acciones benéficas en la resolución del CIF crónico, donde han fallado otros tratamientos.
La amitriptilina tiene muchos efectos; provee de analgesia por disminución de la transmisión de las fibras nerviosas sensitivas C en la vejiga, inhibe la reabsorción de noradrenalina en el LC con la subsecuente disminución de su flujo, inhibe las neuronas nociceptivas en el núcleo trigémino espinal, inhibe la reabsorción de serotonina, estabiliza los mastocitos, bloquea los receptores de glutamato y los canales de sodio y tendría muchos efectos anticolinérgicos.
La amitriptilina no es efectiva en un tratamiento a corto plazo en CIF agudas. Se ha visto que la severidad de los signos clínicos en gatos muy afectados tratados con amitriptilina (10 mg diarios) es menor en un 60% de los gatos afectados 1 año luego de empezar la terapia.
Debido a la potencial hepatotoxicidad en humanos, se debe realizar bioquímica sanguínea antes y 1, 2 y 6 meses después de empezar la terapia. También se recomienda realizar un conteo completo de células sanguíneas para asegurarse que no haya efectos adversos de la terapia crónica como trombocitopenia y neutropenia.
Los antidepresivos tricíclicos deben usarse con cuidado, sobre todo en gatos con cardiopatías serias. Otros efectos adversos incluyen la retención de orina como resultado de los efectos anticolinérgicos. Se dice que las bajas dosis de amitriptilina generalmente se usan con resultados prometedores.
La dosis va de 2,5 a 12,5 mg por vía oral una vez al día. Una dosis de inicio de 5 mg/día es efectiva en muchos casos. La dosis en teoría se va aumentando lentamente hasta un efecto calmante y resolución de los signos clínicos. Si no hay resultados favorables luego de aproximadamente 4 meses, la droga debe ir disminuyendo gradualmente hasta discontinuarla.
La interrupción abrupta del tratamiento aumenta la gravedad de los signos clínicos y la frecuencia de la recurrencia. A pesar de que la amitriptilina puede disminuir los signos clínicos, no mejora la apariencia cistoscópica de la mucosa vesical.
Además de la mejora de los signos clínicos durante el tratamiento con amitriptilina, se ha visto que el gato cambia su comportamiento, gana peso y se acicala menos. Algunos autores consultados solo recetan antidepresivos tricíclicos cuando las modificaciones ambientales no son suficientes. A veces se puede administrar mientras los cambios ambientales están en proceso.
Si los cambios ambientales son suficientes en la reducción del estrés del gato, es posible disminuir la dosis gradualmente y en algunos casos suspenderla (gradualmente).
Otros medicamentos que se han usado en gatos con CIF incluyen clomipramina, fluoxetina y buspirona.
La clomipramina (Clomicalm® de veterinaria o Anafranil® de presentación humana) se puede usar a dosis de 0,5 mg/kg. Es similar a la amitriptilina, pero más selectiva en el bloqueo de la recaptación de la TH-5. Sin embargo, no está estudiada.
La fluoxetina (Prozac®) ayudaría en gatos con problemas de micción inapropiada. El diazepam oral no se recomienda debido a que puede causar necrosis hepática luego de la administración oral en gatos. Los glucocorticoides no se ha visto que disminuyan los signos clínicos o apresuren la recuperación en gatos con CIF. Se pueden usar parches de fentanilo en gatos que son difíciles de medicar.
El reemplazo de GAGs por vía oral se ha usado en personas con cistitis intersticial con pocos resultados favorables.
Teóricamente, los GAGs orales son excretados vía urinaria y se unen a los defectos del urotelio, disminuyendo la permeabilidad de la vejiga y la inflamación neurogénica.
El Elmiron® (penta polisulfato) se ha usado en pacientes humanos con CI; en veterinarios no hay evidencia que indique que su uso disminuya la severidad o recurrencia de CIF. Los GAG, sin embargo, se pueden considerar para el tratamiento de gatos con cistitis severa en conjunto con otros tratamientos.
No se han observado efectos adversos con el penta polisulfato cuando se administra a gatos una dosis de 50 mg dos veces al día. En teoría, una sobredosis puede resultar en anormalidades de la coagulación por el efecto anticoagulante de los GAG.
El Adequan® (glicosaminoglicano polisulfatado) y el Cosequin® (condroitín sulfato) son usados por algunos médicos para el tratamiento de CIF, pero su uso es fuera de rótulo y no hay reportes que documenten la efectividad de este tratamiento.









